¿Qué es la masonería?

Franklin Higuerey

Escrito por

Franklin Higuerey

8 de enero de 2026
3 min de lectura

«Escuela de pensamiento donde se estudia la naturaleza, la moral y la ciencia para emancipar a la humanidad de la ignorancia y el error»

Jean-Marie Ragon

«la masonería no es una estructura de ladrillos y mortero, sino una estructura de hombres edificada sobre fundamentos éticos».».

Manly Hall

¿Qué no es la masonería?

Para comenzar, me gustaría definir, ante todo, lo que no es la masonería. Eliminar la ambigüedad y establecer límites claros permite clarificar el concepto y facilita su comprensión. Al determinar qué no es, reducimos la posibilidad de confundirla con otras organizaciones, delimitamos su alcance y naturaleza, y logramos una definición más efectiva de su esencia.

La masonería no es una religión. Según la Real Academia Española (RAE), la religión es un «conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto». La masonería no basa sus principios en la adoración de una divinidad; aunque esta tiene un rol preponderante, la institución induce no a la veneración o al temor hacia Dios, sino a su comprensión.

A menudo se le confunde con una religión debido a que realiza trabajos ritualísticos que versan sobre normas morales. Sin embargo, a diferencia de los credos religiosos, en la masonería no se realizan oraciones de culto ni sacrificios de ningún tipo. Es importante destacar que, si bien se define como una institución antidogmática, existen dos pilares aceptados: la creencia en un Ser Superior —denominado Gran Arquitecto del Universo— y la inmortalidad del alma. Aunque bajo una interpretación estricta estos podrían parecer dogmas, no contradicen su naturaleza librepensadora. Por ello, para ingresar es requisito creer en un principio superior, sin que importe la religión específica que el adepto practique.

La masonería no es una secta. La RAE la define como una «comunidad cerrada de carácter espiritual, guiada por un líder que ejerce un poder carismático sobre sus adeptos». Existen distinciones fundamentales: las sectas suelen ser de fácil acceso pero de salida extremadamente difícil debido a la presión social que impide el pensamiento crítico. En contraste, la masonería es una institución de desarrollo personal que fomenta el criterio propio.

Administrativamente, el ingreso a la masonería conlleva procesos rigurosos, lo que contrasta con la captación inmediata de las sectas. Además, no existe un líder supremo; la institución posee un marco jurídico y legal donde las autoridades son elegidas democráticamente, garantizando la alternancia en los cargos y el ejercicio de la soberanía de sus miembros.

La masonería no es brujería en ninguna de sus denominaciones (santería, palería, entre otros.). Según la RAE, la brujería es un «conjunto de prácticas mágicas o supersticiosas». La logia no es un lugar de culto místico o hechicería. La confusión suele derivar del uso de la palabra «trabajos» para referirse a sus sesiones (tenidas). Mientras que en otros contextos este término puede vincularse a ritos espirituales, en la masonería se refiere simplemente a la actividad deliberativa y simbólica de sus reuniones periódicas.

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