¿Mitologías o Memorias Universales?
Escrito por
Redacción Logia Renacimiento
Es importante determinar que todo lo que se describirá a continuación es una investigación recopilada de varios libros y reflexiones personales, así que nada de lo escrito es una verdad o se cuenta como algo parecido. El estudio de la mitología comparada nos permite observar cómo diferentes civilizaciones han intentado dar respuesta a las mismas interrogantes fundamentales de la humanidad: el origen del universo, el misterio de la vida y la muerte, y las fuerzas indomables de la naturaleza.
Cada uno de los panteones tiene sus características definidas y sus historias que dan razón y sentido a su deidad. En este escrito me centraré en los 3 dioses principales de las mitologías Egipcia, Sintoísta y Griega. En Egipto, los dioses son representaciones del orden cósmico y de las fuerzas primordiales ligadas al valle del Nilo. En el sintoísmo japonés, los kami son deidades y espíritus intrínsecamente ligados a los elementos naturales, la pureza y la veneración de los ancestros. Por su parte, en la antigua Grecia, los dioses del panteón olímpico son profundamente antropomórficos, reflejando las pasiones, virtudes y defectos humanos proyectados a una escala cósmica.
Empecemos por la representación del sol: el liderazgo. El sol es casi universalmente el núcleo de la vida en las religiones antiguas, pero su género, comportamiento y forma de gobernar varían drásticamente. En la mitología Egipcia tenemos a Ra, es la deidad creadora y el mantenedor supremo del equilibrio cósmico. Su poder es absoluto y sigue un ciclo inmutable: atraviesa el cielo diurno en su barca solar y desciende al inframundo durante la noche para librar batallas contra las fuerzas del caos.
En la Mitología Sintoísta, tenemos a Amaterasu Omikami; a diferencia de los panteones occidentales, la deidad suprema y solar en Japón es femenina. Amaterasu es la diosa del sol y del universo, pero su poder no se ejerce mediante la tiranía o el castigo bélico. Es la fuente fundamental de la luz, el cultivo del arroz y la fertilidad, y se la considera el ancestro divino de la familia imperial japonesa.
En la Mitología Griega, tenemos a Zeus; aunque el sol físico corresponde a Apolo o Helios, es Zeus quien ostenta el dominio supremo y el control del cielo. A diferencia del orden predecible de Ra o la naturaleza nutritiva de Amaterasu, el poder de Zeus es político, tempestuoso y patriarcal. Es el dios del trueno y la justicia divina.
En su contraparte, nos encontramos a los señores del Inframundo, la Muerte y el Renacimiento. En la Mitología Egipcia tenemos a Osiris: Es el señor del inframundo, pero fundamentalmente es el dios del renacimiento y la agricultura. Tras ser asesinado por su hermano, es devuelto a la vida mágicamente. Su poder reside en la promesa de la vida eterna y en actuar como el juez misericordioso pero estricto en el pesaje del corazón de los muertos.
En la mitología Sintoísta, tenemos al Izanami y el Yomi: Izanami es una diosa creadora que, al morir, desciende al Yomi (la tierra de los muertos). Cuando su esposo intenta rescatarla y descubre su cuerpo en putrefacción, huye aterrado, lo que convierte a Izanamien una furiosa deidad de la muerte.
En la mitología Griega, tenemos a Hades, el Hermano de Zeus; Hades rige las profundidades de la tierra. Su poder absoluto es ineludible; gobierna sobre los espíritus sin ser el «juez moral» final de sus acciones terrenales. Hades no encarna la putrefacción ni la maldad pura, sino que es una figura severa y estrictamente administrativa, encargado de mantener la frontera impenetrable entre los vivos y los muertos.
Por último nos encontramos a los dioses de la tormenta, el Océano y el Caos; las fuerzas impredecibles y destructivas de la naturaleza requerían deidades temperamentales que explicaran desastres repentinos. En la mitología Egipcia, tenemos a Seth, el dios del desierto hostil, las tormentas y el caos. Su poder es la fuerza bruta y la violencia. Aunque asesinó a Osiris, su furia era paradójicamente necesaria para el equilibrio del cosmos, ya que era el único con la fuerza suficiente para repeler a la serpiente del caos eterno cada noche. Representa la dura dualidad de la vida egipcia: la amenaza constante de las arenas frente a la seguridad de las tierras fértiles.
En el Sintoísmo, tenemos a Susanoo, el hermano menor de Amaterasu; es el dios de las tormentas y el mar. Es una figura sumamente compleja que roza la línea del antihéroe. Sus poderes destructivos y su comportamiento salvaje provocan grandes crisis celestiales, pero también es capaz de un heroísmo sin igual, como cuando destruye monstruos para salvar a los humanos. Encarna la naturaleza imprevisible de los tifones y tsunamis en el archipiélago japonés: inmensamente destructivos, pero seguidos de purificación.
Y finalizando, en la Mitología Griega, nos encontramos a Poseidón, soberano de los mares, creador de los terremotos y provocador de tempestades. Poseidón es caprichoso, irascible y profundamente vengativo. Refleja cómo la antigua civilización helénica, fuertemente dependiente de la navegación, percibía el mar: una carretera esencial para el comercio y el sustento, pero habitada por un poder ciego capaz de tragarse flotas enteras en un ataque de cólera.
Todos estos dioses, en mi consideración, terminan siendo arquetipos de roles y funciones dentro de una sociedad, ya sea para explicar fenómenos o simplemente para dar un sentido al orden del mundo. En masonería decimos que el Venerable Maestro -la sabiduría- es representado por Atenea, el Primer Vigilante -la Fuerza- es representado por Hércules y el Segundo Vigilante -la Belleza- es representado por Venus; pero también pudiesen ser representados por la triada de dioses primordiales respectivamente. El Venerable Maestro, pudiese ser comparado con Ra, Amaterasu y Zeus, es el padre de todos, la cabeza que nos dirige. Además está sentado en el Oriente, que por su altura con respecto a las otras partes de la Logia, se asemeja a un pequeño Olimpo. El Primer Vigilante es comparable con Osiris, Izanami y Hades, ya que está ubicado en una de las zonas más oscuras de la logia y es la contraparte del Venerable Maestro. Adosado a eso, es el espejo del altar de fuego y es la fuerza que dirige el trabajo de los Compañeros. Y por último, el Segundo Vigilante es comparable con Seth, Susanoo y Poseidón, es espejo del Mar de bronce y es el único en el taller que tiene la sensibilidad suficiente para poder manejar y guiar a los Aprendices. Cada uno de ellos cumple una función en la triada del manejo de la logia, y cada hermano que recibe ese cargo, porta de una u otra manera las características de estos arquetipos.
Daniel Castillo
Comentarios (1)
Ysmel Chirinos
18 de septiembre de 2026Articulo fresco que nos invita a ver el mindo desde ópticas distintas
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