La creación del Ser

La embriología del Ser.

Wilmer Acosta

Escrito por

Wilmer Acosta

1 de febrero de 2026
4 min de lectura

La experiencia de la vida humana se despliega en una frontera: el conflicto eterno entre la evidencia de los sentidos y el susurro de lo inaprensible. Por un lado, habitamos un cuerpo —esa arquitectura finita y biológica— que nos ancla a la tiranía del tiempo y a las leyes de la materia. Es el refugio donde habita un testigo silencioso: una conciencia que parece ser el remanente de un tiempo anterior a la forma misma. Existir es la colisión sagrada entre ese «Yo» eterno y su envase perecedero: una fusión íntima que inaugura el misterio de nuestra propia historia.

El Ser inicia su odisea en el preciso instante en que la carne se vuelve su morada. Este descenso a la materia desata un torrente de percepciones que inventan el tejido de la realidad. En el origen, el Ser no conocía las partes; era una totalidad sin fisuras. Por ello, la encarnación actúa como un evento cosmogónico de ruptura: la inmensidad es vertida en un molde finito. De esta contención brota, primariamente, la noción de cantidad como la experiencia existencial de la finitud. Al pasar del «Todo» al «Uno», el Ser descubre en la biología su propia separación. Es una verdad visceral que se manifiesta en el roce y el instinto; el cuerpo, al fragmentar lo infinito, nos regala la individualidad, condenándonos y bendiciéndonos con la experiencia de ser, por primera vez, nosotros mismos.

Tras reconocerse como unidad, el Ser comienza a vestirse de cualidades. Emerge la substancia, raíz existencial que permite sentir el propio cuerpo no como una idea, sino como una realidad sólida y persistente. Somos «algo» que permanece, una arquitectura de carne sometida a leyes físicas. Pero la solidez se dinamiza con el movimiento: la animación. Es el hallazgo de un principio activo que transforma la materia en vida. No somos máquinas de relojería, sino voluntad en movimiento; somos una substancia que siente y que, en cada latido, ofrece la prueba irrefutable de que la vida ha tomado posesión de la forma.

La confluencia de la cantidad, la substancia y la animación culmina en el surgimiento del «Yo», el centro de gravedad de nuestra existencia. Aquí, el Ser adquiere la capacidad de mirarse a sí mismo y reclamar su lugar en el mundo. Sin embargo, esta soberanía tiene un precio: el surgimiento del «No-Yo». El «Yo» es un náufrago que solo descubre su nombre al divisar otra orilla; la identidad es una dialéctica y solo sé quién soy cuando me encuentro con la presencia del «Otro».

Es en el reflejo de la alteridad donde emerge, inevitable, la noción del límite: esa frontera invisible que nos otorga un contorno para ser reconocidos pero que, al mismo tiempo, levanta el muro de nuestro propio confinamiento. El otro es el testigo de mi finitud, el recordatorio constante de que mi «Yo» es una isla. En este encuentro nace la tensión perpetua entre el individuo que somos y el todo que alguna vez fuimos.

Es imperativo reconocer que, aunque el Ser se aferra a la carne para preservar su integridad, una nostalgia más antigua que el tiempo lo empuja en la dirección contraria. El fragmento jamás olvida al océano del que fue arrancado. En lo más profundo reside un deseo insaciable: borrar las fronteras de la individualidad para fundirse de nuevo en la unidad perdida. Este anhelo es el motor oculto tras el arte, la ciencia y la filosofía; cada búsqueda de la verdad es el hambre de una realidad que no conoce orillas. Al final, el periplo de la conciencia —desde aquel primer susurro de ser «uno» hasta la liberación final de los condicionamientos de la materia— no es más que el largo y sagrado sendero de regreso.

Bibliografía consultada.

  1. Critica de la Razón Pura, 2da Edición. Inmanuel Kant, traducido por Pedro Ribas. Editorial Taurus.
  2. El Mundo como Voluntad y Representación. Arthur Schopenhauer, traducido por Pilar López de Santa María. Editorial Trotta.
  3. Kant y el Problema de la Metafísica. Martin Heidegger, traducido por Gred Ibscher Roth. Editorial Fondo de Cultura Económica.
  4. El poema. Parménides. [Documento de consulta online].
  5. El Fenómeno Humano. Teilhard de Chardin. Editorial Universitaria.
  6. El Poder del Mito. Joseph Campbell & Bill Moyers. Editorial Capitan Swing. Amazon.

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